Al igual que con la otra novela que trataré de publicar este mismo año, de momento bastará con explicar las razones para haber registrado como propiedad intelectual mis traducciones de Natsume Soseki, que incluyen el título. En primer lugar, nunca comprendí por qué razón nadie lo tradujo al español, dejando eso de “kokoro”, que me suena a onomatopeya del canto de un gallo, que nada tiene que ver con el sentido de la palabra en japonés, porque incluso aceptando “corazón” en el sentido de los sentimientos, una vez se lee la historia se comprende que el autor se refiere a “sinceridad”. Y en la primera frase nos encontramos con el otro absurdo que no alcanzo a comprender, que es transformar el título en sustantivo, como si 先生 (sensei) fuera el nombre del personaje. Así, leemos cosas como que “la primera vez que vi a “sensei” (sic)… El autor, cosa propia de sus novelas, no suele usar los nombres propios de los personajes, y en “Sinceridad” son “yo” y “maestro”, aunque el personaje no sea maestro ni profesor, no trabaja y vive con su mujer en Tokio.
Por tanto, es el tratamiento tradicional japonés de llamar así a las personas por respeto de su categoría, edad, posición social o relación personal, etc. Y así lo define el propio autor en boca del narrador: 人間を愛し得る人、愛せずにはいられない人、それでいて自分の懐に入ろうとするものを、手をひろげて抱き締める事のできない人、――これが先生であった。”Hombre capaz de amar a las personas, que no puede dejar de amar, pero incapaz de abrazar a quienes buscaban refugio en su pecho… ese era el maestro.” Desde el comienzo, se empeñan en traducir “casa de té” a lo que no es más que un chiringuito de playa (掛け茶屋), por lo que deduzco que los traductores no habían visto nunca uno, ni en la era Taisho ni en la actualidad, como apreciamos en las imágenes:
Después de leer unas cuantas versiones en español de esta joya de la literatura japonesa, y habiéndola leído en edición original hace muchos años, me he decidido a publicar mi versión en traducción directa del japonés, por supuesto. Lo primero que me disgustó, fue ver que todas las que he visto, no tienen traducido el título, y por eso he registrado como propiedad intelectual mis traducciones con los títulos que se acercan con más lealtad al sentido del autor, el insigne Natsume Soseki (seudónimo de Natsume Kinnosuke 夏目金之助). Dejaremos el resto de la novela de momento, para explicar solamente el sentido del título, que en mi versión es “El señorito”. Y considero que esto debe de ser así, porque la definición en español no es otra que “m. coloq. Joven acomodado y ocioso.” Y eso coincide plenamente con la definición japonesa: 大事に育てられて、世事にうとい男性。「苦労知らずの坊ちゃん. Así que, se pueden preparar para todo lo que nos encontraremos en el resto de la novela.
El mar de la fertilidad 豊饒の海
Tetralogía magistral de Yukio Mishima, con los títulos “Nieve de primavera”, “Caballos desbocados” , “El templo del alba” y “La descomposición del ángel”.*
Tomo I: Nieve de primavera — Eros cortesano y un amor destructivo
El protagonista, Kiyoaki Matsugae, es un joven aristócrata favorecido en todos los aspectos: apariencia, linaje y educación. La trágica historia de amor que mantiene con Satoko Ayakura, hija de familia noble y amiga de la infancia, constituye el núcleo de este tomo. La novela despliega con intensidad la estética de la cultura cortesana, y su prosa se caracteriza por una elegancia refinada y un lirismo constante.
Kiyoaki tiene tres lunares en el costado izquierdo, un rasgo que se convierte en un motivo simbólico fundamental, pues anticipa las futuras reencarnaciones que articularán la tetralogía. Asimismo, lleva un diario de sueños, que confía a su amigo íntimo, Shigekuni Honda. Este cuaderno funciona como un símbolo transversal de la obra, asociado a los temas de la memoria y la premonición.
Cuando Satoko es prometida en matrimonio a un miembro de la familia imperial, la relación entre ambos se vuelve imposible. Poco antes de la ceremonia, los dos pasan en secreto una noche juntos en una posada; Satoko queda embarazada y, tras ello, opta por abortar y retirarse a la vida monástica. Incapaz de volver a verla y consumido por un amor que se torna enfermedad, Kiyoaki muere a los veinte años.
En este tomo se percibe con claridad una dimensión guerrera del eros, entendida como la estrecha vinculación entre tabú y muerte. Más que consumar su amor, Kiyoaki anhela la experiencia del amor como imposibilidad, un deseo orientado hacia aquello que no puede alcanzarse y que, en última instancia, le conduce a la muerte.
Al final del libro aparece una nota que explica que el título de la tetralogía, El mar de la fertilidad, procede de Mare Fecunditatis, uno de los llamados “mares” de la Luna. La referencia conecta con la imaginería de luz lunar y mar tan apreciada por Mishima, pero también introduce un matiz irónico: pese a su nombre, el “mar” lunar es en realidad un espacio vacío, un símbolo de esterilidad y vacío, lo que añade una capa de significado sobre la tensión entre apariencia y nihilismo que recorre toda la obra.
II: Caballos desbocados — El seppuku y la fantasía de la Restauración Shōwa
Ya en la treintena, Shigekuni Honda ya es juez y en una exhibición de kendo, queda profundamente impresionado por un joven de porte gallardo: Isao Iinuma. Honda descubre que Isao es la reencarnación de Kiyoaki, y además hijo del antiguo preceptor de la familia Matsugae. En el costado izquierdo del muchacho aparecen los tres lunares que también marcaban el cuerpo de Kiyoaki, confirmando el motivo de continuidad espiritual que articula la tetralogía.
Isao está fascinado por la “Shinpūren”, una sociedad ultranacionalista del siglo XIX, y sueña con llevar a cabo una “Restauración Shōwa” mediante el asesinato de políticos corruptos y su propio suicidio ritual. Su ideario recuerda al de los jóvenes oficiales implicados en el Incidente del 26 de febrero, y su fervor le impulsa a reunir camaradas y avanzar en un plan subversivo.
Sin embargo, su propio padre delata la conspiración. Durante el juicio, Honda actúa como abogado defensor y logra salvarlo preventivamente, pero Isao escapa de nuevo y ejecuta en solitario el atentado que había concebido. Tras cumplir su misión, huye hacia la orilla del mar y allí, perseguido por las autoridades, se abre el vientre en un acto final de entrega absoluta. Muere a los veinte años.
La muerte de Isao proyecta con notable intensidad la fascinación de Mishima por la forma de morir, una estética donde el seppuku se convierte en un fin en sí mismo. La muerte como gesto ideal, como afirmación de pureza frente a un mundo degradado, constituye una inversión moral característica de Mishima y enlaza directamente con obras como “Patriotismo”, “La voz de los espíritus heroicos” e “Introducción al Hagakure.” En este sentido, Isao encarna la culminación de un imaginario donde la belleza, la violencia y la ideología convergen en un mismo impulso de sacrificio.
Tomo III: El templo del alba — Reencarnación y el cruce de los deseos
De los cuatro tomos, este para muchos lectores, el más fascinante. La obra se abre con unas cien páginas dedicadas a un detallado relato de viaje por Tailandia, seguidas de otras cien páginas centradas en la doctrina de la reencarnación y en un periplo por la India. El desarrollo propiamente novelesco no comienza hasta la segunda mitad del libro.
Honda, ya sexagenario, viaja a Bangkok con la esperanza de reencontrarse con los príncipes tailandeses que en su juventud visitaron Japón. En ese contexto conoce a Ying Chan, apodada la Princesa de la Luz Lunar. Ella afirma ser la reencarnación de un japonés y es tratada como una desequilibrada metal.
En su primer encuentro, la princesa rompe a llorar ante Honda y le pide perdón por un seppuku cometido en una vida anterior. Durante un juego en el agua, Honda no logra ver en su cuerpo los tres lunares que caracterizaron a Kiyoaki e Isao, pero más adelante, ya en su adolescencia, descubre esas marcas en su desnudez.
Honda desarrolla hacia ella un deseo obsesivo y llega a instalar una mirilla para espiarla por las noches. La novela despliega así un erotismo singular, que incluye la relación de Honda con su vecina Keiko y los vínculos de carácter homoerótico de Ying Chan. Finalmente, durante su estancia en Japón como estudiante, la joven muere a los veinte años por la modedura de una cobra.
Tomo IV: La descomposición del ángel* — El final de la reencarnación y la aparición del vacío existencial
El volumen final es, en términos de estructura y acabado, el más irregular y también el más arduo de leer. La energía creativa de Mishima parece desplazarse hacia la acción política real, lo que atenúa la tensión interna de la obra. La narración comienza cuando Honda, octogenario, conoce a Tōru, un muchacho de dieciséis años que trabaja en un faro de la costa.
Honda descubre en el cuerpo del joven los tres lunares característicos y decide adoptarlo, aunque la conexión con Kiyoaki nunca se explicita. Con el tiempo, Tōru ejerce sobre Honda una violencia creciente y una dominación psicológica cada vez más marcada. Se suceden episodios de voyeurismo que conducen a una detención, la apropiación de la fortuna de Honda y el embarazo de Kinue, en un entramado de relaciones profundamente distorsionadas.
La vieja amiga de Honda, Keiko, revela a Tōru la verdad y le muestra el diario de sueños. El joven intenta suicidarse, pero fracasa y queda ciego. En el desenlace, Honda visita de nuevo el templo Gesshūji y se reencuentra con Satoko, quien ha perdido por completo la memoria de Kiyoaki. La ilusión de la reencarnación se derrumba, y la fe y la obsesión de Honda se revelan como un vacío absoluto.
La fábula del “Ratón que se convirtió en gato” — Alegoría del autosacrificio en Mishima
En “La descomposición del ángel” leemos la historia de un ratón que cree ser gato. Cuando está a punto de ser devorado, insiste en su identidad felina, pero al no poder demostrarla, se arroja a un recipiente lleno de detergente y muere. Esta fábula funciona como una metáfora transparente del pensamiento que Mishima proyectó en su propio suicidio: la necesidad de probar la autenticidad de una identidad idealizada, incluso a costa de la autodestrucción.
*Mi título mantiene la fidelidad del original, como en los tres primeros, pues no lo traduzco de la traducción inglesa.
Esta tetralogía, una auténtica enciclopedia del saber, escrita con una prosa poética riquísima, tanto en vocabulario como en el valor intrínseco de las palabras, es el mayor reto de mi vida en el campo de la traducción. Solamente en “La descomposición del ángel” dedica cien páginas al viaje por la India y a las teorías de la reencarnación del alma, el eje principal de toda la historia.
Para poder traducirlo, tuvimos que dedicar años de trabajo para comprender someramente estos principios del hinduismo, desde los Upanishad a la noción del karma, los conceptos del hinduísmo, el budismo y el jainismo. SIn embargo, la labor más difícil fue el estudio de la escritura china a la que se tradujo el sánscrito original, uno de los procesos lingüísticos y culturales más profundos de la historia de Asia. Para el erudito que quiera profundizar en la infinita dificultad de un trabajo que duró siglos, servidor es incapaz de resumir aquí tal dificultad. Los japoneses tienen que definir en el siglo VI lo que les llega desde Corea, pero sobre todo, de China, y perfeccionan un sistema para trasladar al japonés la sintaxis del chino (漢文訓読).
Los japoneses, al contrario de la creencia general divulgada principalmente por los norteamericanos, no se limitaron a copiar el chino, sino que lo estructuran en tres aspectos, a saber:
Reinterpretación estética
Fusionan el budismo con la sensibilidad japonesa (物の哀れ, mono no aware, o compasión de las cosas). La naturaleza, la poesía, los ritos ancestrales de los dioses (神).
Reinterpretación de la doctrina
El “Zen” se enfatiza más que el “Chan” chino. El “Jodo” radicaliza la devoción al Buda Amida. El “Shingon”desarrolla un esoterismo más litúrgico que el “Tang”.
Generan su propio vocabulario:
• 悟り (satori)
• 縁起 (engi)
• 心 (kokoro) *De ahí mi razón para traducir el título de la novela de Natsume por “Sinceridad” y no corazón.
• 無心 (mushin) en artes marciales y estética. *Los años de práctica del Karate Shotokan en Japón hasta el segundo “dan” me ayudarían bastante, a veces a fuerza de recibir golpes…
En fin, que la traducción al español se convirtió en el mayor proyecto literario de mi vida. Es algo que los editores en España no comprenden. Me ayudó todo a entender mejor los significados de las novelas de Kenzaburo Oe, pero que están muy lejos de la profundidad del alma japonesa que destila la obra maestra de Mishima. Nunca han comprendido que no son los meses y los años que se tarda en hacer la traducción, sino en los decenios de estudio que nos permiten comprender lo que otros ignoran.
Cuando. estando en Barcelona, le dije a Caralt que las cuatro novelas que habían publicado en traducciones de las traducciones del inglés eran un desastre imperdonable, se negaron a admitirlo, y me dedicaron el mayor elogio que jamás he recibido como traductor, cuando dijeron que “mi español era arcaico”. Explico: “Arcaico” es exactamente lo que piensa la mayor parte de los lectores japoneses más jóvenes de la escritura de Mishima.
CRÍTICAS AUDIOVISUALES AUDIOVISUAL CRITIQUES
Mañé
Corría el año 1932. Honda tenía treinta y ocho años.
Cuando era aún estudiante de leyes en la Universidad Imperial de Tokio, había aprobado el examen requerido para ocupar cargos administrativos en el Poder Judicial y, tras graduarse, se le otorgó una posición como funcionario administrativo auxiliar en el Tribunal del Distrito de Osaka, Desde entonces, Osaka fue su lugar de residencia. En 1929 se le designó juez y en 1931, cuando era ya el más antiguo de los miembros del Tribunal colegiado del distrito, fue ascendido, pasando a figurar como el más joven de los miembros del Tribunal de Apelaciones de Osaka.
Honda se había casado a los veintiocho años con la hija de uno de los amigos de su padre, juez que hubo de retirarse al resultar promulgada la reforma legal de 1913. Lo boda tuvo lugar en Tokio; pero inmediatamente después de ella, el y su joven esposa se instalaron en Osaka. En el curso de los diez años que siguieron, su mujer no pudo darle hijos. En cambio, Rié era modesta y afable. Las relaciones entre ambos eran armoniosas.
Segawa & Saunders
It was the rainy season in Bangkok. The air was saturated with a continuous finde drizzle, and often drops of rain would dance in a brilliant ray of sunlight. Rifts of blue were always visible here and there; and even when the clouds clustered most thickly round the sun, the sun at their circumference was dazzlingly blue. Before an approaching squall, it would turn ominously dark and threatening. A foreboding shade would shroud the predominantly green, low roofed city dotted with palms.
Wandenbergh
Año siete de Shôwa, Shigekuni Honda cumplió treinta y ocho años.
Siendo estudiante de la facultad de derecho de la Universidad Imperial de Tokio, había aprobado las oposiciones a funcionarios superiores judiciales, y al licenciarse le asignaron al Juzgado Regional de Osaka como suplente, y desde entonces vivía en Osaka. En el año tres de Shôwa ascendió a juez adjunto, y desde que llegara a asistente del juez del Juzgado Regional de Osaka, el año pasado se trasladó a la Cámara de Apelaciones de Osaka ascendió a adjunto del juez de dicho juzgado.
A los veintiocho años se había casado con la hija de un juez amigo de su padre, al que habían jubilado por la reforma judicial del año dos de Taisho. La boda se celebró en Tokio, mudándose enseguida a Osaka, pero diez años después no tenían hijos. Sin embargo, su esposa Rie era amable y tierna, y el matrimonio se llevaba bien.
Solana
Era la estación de las lluvias en Bangkok. El aire se hallaba saturado de una llovizna constante y tenue y con frecuencia las gotas de agua caçian bajo los brillantes rayous del sol. Aquí y allá se veían siempre jirones azules e incluso cuando las nubes se espesaban con más fuerza en torno del sol, el cielo en toda su extencsión era deslumbrantemente azul. Ante la proximidad de un chubasco se tornaba ominosamene oscuro y amenazador. Como un presagio, una sombra envolvería entonces aquella ciudad de tejados bajos, predominantemente verde y punteada de palmeras.
Wandenbergh
NIEVE DE PRIMAVERA
Comencé a divulgar estas simples producciones audiovisuales para YouTube, con la intención de divulgar el alcance de las atroces traducciones que publicó Caralt en 1972, encargando la traducción de cada novela a un traductor distinto para que tradujeran de las traducciones inglesas de otros tantos traductores. Para más inri, decían que Manfredi la había traducido directamente del japonés, cosa decididamente falsa. Por si fuera poco, la versión de Michael Gallagher ya destruye el estilo de Mishima, quitando, añadiendo e inventando cosas que no están en el original. En esta primera entrega, me limito a poner algunos ejemplos de los primeros capítulos. No obstante, hay que señalar a quien considero el cuplable principal de que la versión española sea tan mala, y no es otro que Michael Gallagher. Siendo una obra tan extensa, y habiendo publicado las dos primeras novelas, necesitaría un tomo muy voluminoso para diseccionar su desconocimiento de las cosas japonesas, que ponen en duda también su conocimiento de la lengua japonesa, ya que constantemente se inventa descripciones extravagantes para tratar de explicar lo que a Mishima le bastaba con una palabra, que todo japonés culto comprende (y servidor también, obviamente). Pero dejemos esto para otra tesis.
CABALLOS DESBOCADOS
Aunque, en general, la traducción del inglés de Mañé está mejor, pronto descubrimos que también es víctima de Gallagher y de la traducción literal. No perderé más tiempo con efectos audiovisuales, y lo dejaremos en columnas para comparar lo que han publicado, y mis traducciones. Ya en el segundo párrafo, Gallagher nos sorprende con algo que no alcanzo a comprender ni explicar. Como sabemos, en inglés no hay acentos ortográficos, y sería interesante saber por qué pone tilde en el nombre de la esposa del juez Honda, Rie.
EL TEMPLO DEL ALBA
La traducción inglesa es de Saunders y Segawa. Vuelvo a reiterarme en mi convicción de que esto de las parejas traductoras resultan en dos mitades, imperfectas, que tratan de soldar. Baste con la primera metedura de pata en el segundo párrafo, cuando traducen el nombre siamés de Bangkok, Krung Thep (Ciudad de Ángeles), por “City of Angles”… Como consecuencia, la versión de Solana ya está condenada al fracaso literario, con eso de “Ciudad de las Esquinas”…. ¡toma ya! Añado aquí también el inglés, para ver la literalidad manifiesta que destruye la prosa de Mishima y su significado. Si fuera más pedante, desmenuzaría la falta de comprensión de los elementos que construye Mishima, desde la escritura china, la semántica, la etimología tailandesa, el budismo y la simbología de la reencarnación. En tres palabras se han cargado la introducción del tercer tomo, qué pena.
LA DESCOMPOSICIÓN DEL ANGEL
Debido, tal vez, a la decepción profunda de la respuesta de Alianza Editorial negativa e insultante a mi propuesta de corrección del ultraje y la traición a la obra de Mishima, esta entrega de la traducción del inglés de Solana se hizo en tono burlón, porque los desatinos no merecen otra cosa. Porque no es serio que alguien del prestigio de Seidensticker confunda el cielo con el mar el las primeras líneas. E infinitamente peor es la negativa infame de Alianza de restaurar el daño hecho durante cincuenta años, desdeñando mis ejemplos de traducción “por no cumplir sus “estándares” (sic).